El jugador difícil: Júlio Baptista
Júlio Baptista arrancó su carrera en el São Paulo FC, donde marcó 18 goles en 103 partidos antes de poner rumbo a Europa. Fue en el Sevilla donde todo despegó: 47 goles en 79 partidos para este mediapunta brasileño, un rendimiento extraordinario que no tardó en llamar la atención del Real Madrid. Nacido el 1 de octubre de 1981 en São Paulo, llegó al Viejo Continente con ganas de demostrar su valía, y lo hizo.
Pasó por el Real Madrid (13 goles en 76 partidos) y la AS Roma (15 goles en 69 partidos), sin terminar de asentarse en ninguno de los dos grandes. Cerró su carrera volviendo a Brasil con el Cruzeiro EC, donde añadió 13 goles en 45 encuentros. Su palmarés internacional se limita a 2 partidos con el Brasil sub-20, un contraste llamativo con lo que mostró en los clubes: un nómada europeo que brilló a destellos.
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JugarEl jugador medio: Emilio Butragueño
Nacido el 22 de julio de 1963 en Madrid, Emilio Butragueño comenzó su ascenso en el Castilla CF, donde anotó 40 goles en 82 partidos antes de dar el gran salto. El camino al Bernabéu estaba trazado para este hijo de la capital española.
Con el primer equipo del Real Madrid disputó 463 partidos y marcó 170 goles, siendo un referente del ataque blanco durante muchos años. Cerró su carrera en el Atlético Celaya de México, con 29 goles en 91 encuentros: un último capítulo lejos del Bernabéu para un jugador cuya trayectoria se construyó, casi por completo, de blanco.
El jugador fácil: Marco van Basten
Nacido el 31 de octubre de 1964 en Utrecht, Marco van Basten se mostró como un delantero implacable desde el principio. En el Ajax de Ámsterdam firmó 152 goles en 172 partidos, una cifra que hizo girar la cabeza a los grandes clubes europeos. Su condición de neerlandés lo llevó de forma natural a una selección que lo esperaba con los brazos abiertos.
El salto al AC Milán no hizo sino confirmar lo evidente: 125 goles en 201 partidos con el club lombardo, un balance que no necesita adornos. Con los Países Bajos disputó 58 partidos internacionales y marcó 24 goles, dejando una huella duradera en el fútbol naranja. Dos clubes, dos países, un único registro: el de un delantero que fallaba muy poco.
